jueves, 4 de diciembre de 2008

Luz propia

Me acuerdo de un verano en que la luz
se cortó por mucho tiempo.
De noche el barrio estaba a oscuras
desvelado, sembrado de fogatas
con su onda película en New York
pero con treinta, con cuarenta
grados de calor en Buenos Aires.

Ese verano hice un viaje absurdo en taxi
de Constitución a Palermo
para salvar dos bolsas de comida congelada.

A la vuelta, el colectivo viajaba con luz propia
una cápsula brillante
frente a las ventanas ciegas de los departamentos.

1 comentario:

la vida abierta dijo...

Me encanta el final, un colectivo con luz propia qué irónico que suena, ja. está bueno el proceso hasta esa imagen.