sábado, 6 de diciembre de 2008

Restos nocturnos

tengo la cabeza
como el auto amarillo que vi una vez
con tanta gente adentro
que al salir seguían saliendo

me duele
con el apuro de las moscas del sueño
de los señores japoneses del sueño
de las bocas de los padres del sueño

se ve que cuando el sol rompió temprano la ventana
quedaron pedazos de vidrio en mi cabeza
y eso que mi amiga me había dicho
para el cerebro es lo mismo
soñar que haber vivido

1 comentario:

la vida abierta dijo...

ese auto es para un final de fiesta, que lleva a todos y no puede dar excusa de falta de espacio, es terrible!